El riesgo de mentirte a ti mismo, o como salir de tu zona de confort

Hoy quiero hablar del confort, de aquella sensación de paz y bienestar que sentimos cuando estamos cómodos. Que bien que suena ¿Verdad?, pero debo confesar que el confort es mi mayor enemigo. A lo largo de mi vida he tenido una lucha incansable por no dejarme atrapar en sus garras. Pensando en retrospectiva, algo que suelo hacer muy pocas veces, siento que ya me ha logrado atrapar durante demasiado tiempo… y no quiero… no estoy dispuesto que lo siga haciendo.

Para tratar de explicarles como el confort nos atrapa, nos perjudica y de cómo solemos engañarnos a nosotros mismos, les voy a contar un capítulo de mi vida:

Hace unos 11 o 12 años trabajaba con un amigo en el departamento de eventos del Centro Comercial más grande de Guayaquil, este lugar era conocido por realizar una atracción tipo Casa Embrujada que durante el mes de octubre atraía una increíble cantidad de adolecentes deseosos de una descarga de adrenalina o de ser abrazados por la chica que les gusta. En todo caso, aunque el evento que generaba muchísimo dinero, era extremadamente caro de producir y eso dejaba al Mall con una ganancia muy baja considerando la alta inversión que representaba. En más de una ocasión propusimos reducir los costos, el presupuesto de decoración era demasiado alto y existían un sinnúmero de gastos absurdos (5000 dólares en entrenamiento profesional de cómo actuar como zombie a un coreógrafo profesional), pero nadie se atrevía a sacrificar la calidad de la escenografía impuesta por la empresa que originalmente trajo la atracción al centro comercial, así que un buen día el centro comercial decidió dejar de producir la atracción.
Durante una acalorada discusión en las que objetábamos a la directiva del grupo empresarial las razones por las que querían matar tan prometedor evento sin darnos la oportunidad de usar nuestras ideas, el que en aquel entonces fungía como Gerente General nos dijo: “Si tanto les interesa, ¿Porque no la hacen ustedes? Eso sí, sin usar dinero del centro comercial y renunciando a tu trabajo”. Y dije que si.

Construimos un evento que llegó a tener un presupuesto final de sesenta mil dólares, casi la mitad que en otras ocasiones. Como no teníamos el dinero para ejecutar el proyecto, nos arriesgamos, confiamos que las ventas serían iguales a años anteriores y entregamos muchísimos cheques a fecha. Depositamos nuestras esperanzas en los reportes de venta pasados y confiamos que la calidad no se vería seriamente afectada por nuestros cambios. Si las ventas de cada día eran como lo habíamos proyectado, podríamos cubrir todos los cheques sin caer en mora. Y así fue. Por primera vez en muchísimo tiempo la Mansión Embrujada dio una ganancia considerable, generando la envidia en algunos ejecutivos del citado Centro Comercial y la admiración de otros tantos.

En poco menos de cuarenta días yo había ganado suficiente dinero como el que hubiese obtenido durante casi dos años de mi anterior trabajo. (Cabe recalcar que el dinero me duro unos 8 meses. Lección aprendida: Cuanto más tienes, tiendes fácilmente a gastar de más, otro fiero enemigo del que hablaré en otro post). Entonces… Un día de noviembre me di cuenta que tenía los recursos financieros, tenía el tiempo libre (por haber renunciado) y una emoción muy grande corría por mis venas al realizar que mi esfuerzo generó frutos… “Emprender funcionaba y yo era la prueba viva de eso”. ¿Qué creen que hice a partir de ese momento? Simplemente me dedique a disfrutar de mi dinero. Pague deudas, comía en buenos restaurantes, compre muchas cosas, me mude a vivir solo, pasaba muchísimo tiempo con mis amigos disfrutando de nuestros hobbies, y a diferencia de ellos, yo siempre tenía el tiempo para reunirme mientras ellos debían escaparse de sus responsabilidades.
Estaba realmente tranquilo de mi futuro inmediato, no tenía presiones, solo debía esperar al siguiente Halloween para realizar el evento una vez más. Y lo hice durante 3 años. Durante todo ese tiempo pude haber creado grandes cosas. Si hubiese utilizado todos los recursos que tenía en luchar y desarrollar nuevos proyectos y convertirlos en emprendimientos tal vez mi vida en este momento sería diferente. (NOTA: No me arrepiento de mis decisiones, nunca lo he hecho. Es más, adoro el punto de mi vida en el que me encuentro. Mi filosofía es que aun en el peor de los problemas, algo bueno saldrá más adelante). Pero algunas veces he pensado que con todo ese confort hay algo que definitivamente perdí. Tres años de mi vida.

Vitacura, Santiago de Chile
Foto tomada mientras hacia deporte en Santiago de Chile

Mi concepto de la vida

Para mí, la vida no se mide desde el día que nací hasta donde estoy ahora, sino desde el momento que estoy viviendo hasta donde quiero llegar. No podemos definir un final porque no conocemos el día que moriremos. Y simplemente no me gusta mirar para atrás más que para aprender de mis errores, nunca para reprocharme de lo que pudo ser. La vida es simplemente el ahora. Un momento en el tiempo y espacio que se encuentra en perpetuo movimiento entre el pasado y el futuro.

La única forma que puedo definir mi vida de manera que tenga algún sentido es colocando una meta y esta se llama “el éxito”.

Por cierto, detesto la palabra Éxito, está muy prostituida, no tiene una definición clara y me recuerda a un comercial de cursitos de inglés online. Me gusta cómo suena la definición angloparlante de la misma: Success, escucharla me dice que lo logré, que alcancé algo ansiado. Pero para temas del post, seguiré refiriéndome a ella como el éxito.

Ahora si te preguntas cual es mi definición de tener éxito curiosamente es algo que aún no tengo del todo claro, definitivamente se que no será la próxima vez que logre concretar un buen negocio. Talvez sea cuando pueda darle paz y tranquilidad financiera a todos mis seres queridos, o quizás cuando mi conciencia alcance el nirvana jajaja. Lo único que tengo claro en este momento es no descansaré hasta lograr alcanzarlo. Les prometo que cuando suceda y entienda su total significado escribiré otro post al respecto jajaja.

Ahora, de lo que estoy convencido es que para lograr triunfar debes esforzarte cada día de tu vida; la berreada frase de Jobs de que la vida es limitada es crudamente cierta. La única manera de alcanzar el éxito real es con esfuerzo, y el enemigo del esfuerzo definitivamente es el sentimiento de comodidad.

Cuando trabajamos en un proyecto y decidimos postergarlo unos pocos minutos, unas horas, un día o una semana, y dedicamos ese tiempo a vivir en las redes sociales, a trabajar en otras ideas poco relevantes, o para decirlo en palabras más claras, a procrastinar, estamos entrando en una pequeña zona de confort que nos atrasará unos días y que posiblemente nos hará perder varias oportunidades.

Cuando tenemos un trabajo “estable” y con un ingreso estable, en el que le dedicamos nuestro esfuerzo a otra persona (tu jefe), también caes en otro tipo de zona de confort. Ahora, también existe un peligro para el emprendedor… Cuando emprendes y empiezas a tener logros fruto de tu esfuerzo y esto te quita toda preocupación sobre tu futuro… Alerta, estas entrando en la zona.

Uno de los mayores problemas con el confort, es que todo el mundo desea alcanzarlo. Durante toda nuestra vida nos han mal enseñado a buscar una vida cómoda y placentera. No me malinterpretes, no estoy predicando que deberíamos vivir en constante angustia y sufrimiento, el fruto de todo nuestro esfuerzo debe ser siempre el mejorar nuestra calidad de vida. Lo que quiero decir con este artículo es que mires tu vida como si fuese una escalera mecánica pero en sentido inverso. La escalera baja pero tu intentas subir. A veces subes unos escalones. A veces bajas el ritmo, tienes una mala racha o simplemente tomaste malas decisiones y bajaste otros tantos. Pero si te esfuerzas y subes, es seguro que la alegría de haber llegado tan alto junto a la comodidad que tienes desde tal altitud te hace ponerte cómodo y no te das cuenta que aún tienes muchísimo más por escalar. Tu vida es esa escalera automática que va de bajada. Puedes subir pero tendrás que esforzarte más si quieres llegar realmente a la cima. Si descansas demasiado terminarás donde empezaste.

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Esfuerzo + Habilidad = Oportunidades

Durante toda mi vida la mayor cantidad de oportunidades que he tenido han surgido cuando he estado esforzándome por algo. El que estés todo el día metido en casa, o con tus amigos, o donde sea que la zona te atrape, reducirás drásticamente una oportunidad real de que te ofrezcan algo y esto es porque el confort es enemigo natural de la oportunidad. En cambio, si te esfuerzas en aquello en lo que eres hábil, si trabajas constante y apasionadamente en tus sueños, las oportunidades tocarán más de una vez a tu puerta (y créeme… eres hábil en muchísimas cosas aunque aún no las hayas descubierto todas).

Te invito a meditar de qué manera estás atrapado dentro de la zona… Todos lo estamos en varios momentos de nuestra vida… El confort nos atrapa, nos envuelve, nos seduce de incontables maneras. El confort es el verdadero lado oscuro de la fuerza (risa friki). Analiza de que maneras te está afectando, y si deseas compartirlo conmigo, te invito a contarlo en la sección de comentarios de este post. Estar en la zona de confort no es un problema, es una realidad por la que todos pasamos, y las realidades se reconocen, se aceptan y se aprovechan. Así que reconoce como te atrapó, acepta que quisiste ser parte de eso y sal de ella inmediatamente. No pierdas un día más de vida, ese día, antes que te des cuenta se convertirá en semanas, esas semanas en meses y así sucesivamente. Yo estoy repitiendo este ejercicio por lo menos una vez por semana y me he propuesto como misión de vida no estar esclavizado a ella ni un día más.

El esfuerzo, si lo canalizas en tus propios proyectos tiene un efecto interesante. Muy similar al que sienten los corredores. Al correr, con el tiempo empiezas a generar endorfinas y estas a su vez aumentan los niveles de serotonina de tu organismo produciendo una sensación de bienestar y disminuyendo la ansiedad, así tu cuerpo te pide correr y dejas de tener que motivarte sino que deseas realmente hacerlo. Quieres esforzarte más y más para sentir esa sensación de bienestar. Trabajar constante y apasionadamente en tus proyectos produce un efecto similar. Cuando te des cuenta estarás trabajando de manera tan entusiasta que no querrás dejar de hacerlo. Desearás que tu día tenga muchas más horas. Tus problemas y preocupaciones, aunque estén ahí, no te afectarán, porque estarás enfocado en una meta y sabes que al llegar a la misma (porque lo harás) todo habrá valido la pena.

No esperes más, sal hoy mismo de la zona de confort y entra en la zona del esfuerzo.

Parque Araucano
Vista del Parque Araucano, Santiago. No tiene nada que ver con el post, pero aprovecho para publicar unas fotos

Créditos:
Foto de portada: Against Automation de Daniel Gable
Scalator by phozographer
Otras fotos por Andorade – bajo licencia Creative Commons

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